Presentamos esta extraordinaria finca rústica de 143.404 m², un enclave natural privilegiado para quienes buscan amplitud, privacidad y conexión auténtica con el entorno menorquín.
En la propiedad existen edificaciones tradicionales construidas en 1850, con una superficie total aproximada de 211 m², distribuidas en una vivienda principal de 147 m² y antiguas boyeras de 74 m². Conservan el carácter original de las construcciones rurales de la isla y ofrecen un interesante potencial de rehabilitación, permitiendo crear un proyecto personalizado respetando la esencia histórica del lugar.
El terreno es no urbanizable, lo que garantiza la conservación del paisaje y la tranquilidad de la zona. Actualmente no dispone de suministro eléctrico ni de agua, aunque existe la posibilidad de ejecutar un pozo, lo que permite plantear un proyecto autosuficiente y sostenible.
El acceso se realiza mediante camino rural, reforzando la sensación de aislamiento y autenticidad sin renunciar a la conexión con el entorno.
Una propiedad singular para quienes valoran la tierra, la historia y la oportunidad de desarrollar un proyecto rural con identidad propia.
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